


EL FEYENOORD FESTEJÓ EN UN PARTIDAZO DE LOCOS

El partido arrancó frenético. El Como golpeó primero a los 18 minutos gracias a una gran aparición de Assane Diao, asistido por Jacobo Ramón, para estampar el 0-1. Sin embargo, la alegría le duró un suspiro al conjunto visitante: solo dos minutos después, a los 20', Gjivai Zechiel empató el trámite tras un pase de Luciano Valente.
Para colmo de males para el Como, apenas tres minutos después del gol, Assane Diao sintió un tirón y tuvo que retirarse lesionado a los 23', dejándole su lugar a J. Rodríguez. Fue un golpe duro para la visita, que perdía a su carta más peligrosa en ataque.
Tras el descanso, el Feyenoord movió la ficha clave. El técnico mandó a la cancha a G. Diarra por Valente a los 46'. El impacto fue inmediato: a pesar de cargarse rápidamente con una amarilla a los 50', Diarra metió un pase gol quirúrgico dos minutos después (52') para que Anis Hadj Moussa pusiera el 2-1 a favor del equipo local. El Feyenoord tomó el control emocional del encuentro y parecía haber liquidado la historia a los 81', cuando, tras una jugada desafortunada en el área chica, el arquero Robert Sánchez convirtió un gol en propia puerta, estirando la ventaja a un cómodo 3-1.
Cuando parecía que los tres puntos se quedaban sin sobresaltos en Rotterdam, el Como sacó pecho y fue a buscar el descuento. En el tiempo de adición (90'+3), Tasos Douvikas (quien había ingresado a los 60') cazó una pelota en el área y firmó el 3-2, dándole dramatismo a los últimos segundos del descuento. Pese a la embestida final, el Feyenoord aguantó el resultado y desató el festejo de su gente.
Su ingreso en el entretiempo destrabó un partido que estaba muy parejo. Asistió a Hadj Moussa a los pocos minutos de pisar el césped y cambió la dinámica ofensiva del Feyenoord. La lesión de Diao a los 23' condicionó por completo la estructura del equipo italiano. Perdió profundidad en su mejor momento y terminó pagándolo caro con el gol en contra de Robert Sánchez en el tramo final.
El Como manejó la pelota el 53% del tiempo, pero el Feyenoord fue mucho más incisivo y punzante cada vez que cruzó la mitad de la cancha. Fue un triunfo con oficio y carácter en un grupo donde cada punto vale oro.




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