


EL SUBMARINO SE CANSÓ DE HACER AGUA

El partido arrancó con un susto para todo Villarreal. A los 15 minutos, Amir Rrahmani cabeceó solo, como si estuviera en un entrenamiento de pelota parada sin oposición, y puso el 1-0 para Napoli. En ese momento La Cerámica era un velorio con wifi. Parecía que otra noche europea se iba a ir por la canaleta.
Pero el fútbol tiene eso de que si pestañeás te perdés todo. El georgiano Georges Mikautadze dijo "muchachos, acá estoy" y empató aprovechando una siesta defensiva del Napoli que ni en la Serie A se ve. Y dos minutos después apareció el que menos se esperaba: Santiago Mouriño, defensor uruguayo que hasta ayer solo despejaba centros, mandó un zapatazo para el 2-1. Golazo que ni él debe haber entendido. Se abrazaron todos, hasta el alcanzapelotas.
El segundo tiempo fue más tranquilo, pero no menos divertido. Napoli intentó con Højlund, que está peleado con el arco de visitante más que un estudiante con la alarma a las 7 AM, lleva cuatro partidos sin meterla afuera. Y del otro lado, Tani Oluwaseyi liquidó la historia con el 3-1. 3 a 1, fiesta, primer triunfo en Champions desde marzo de 2024. Se escuchó el desahogo.
Ahora se les viene lo bravo. Villarreal tendrá que ir a visitar al Dortmund, que ya le ganó en la primera fecha y no perdona. Y Napoli, que quedó con 0 puntos y cara de "¿qué hacemos acá?", recibirá a un PSV que presiona más que una mamá cuando un hijo no contesta el WhatsApp.




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