


EL GOLPE QUE ROMPIÓ EL SILENCIO

Arsenal salió decidido a manejar las condiciones del encuentro. Tuvo más la pelota, ocupó campo rival y generó varias situaciones, aunque durante el primer tiempo le faltó lo más importante: precisión en el último toque. Bukayo Saka tuvo una de las ocasiones más claras, mientras que Napoli intentaba lastimar al encontrar espacios para salir rápido. El equipo de Mikel Arteta dominó, pero el marcador aún no lo reflejaba.
Del otro lado, Napoli entendió rápidamente que no podía regalar metros. El equipo de Massimiliano Allegri se cerró bien y buscó aprovechar cada recuperación para salir en contragolpe. Kevin De Bruyne tuvo alguna aproximación, y los locales consiguieron incomodar por momentos, aunque David Raya no tuvo que convertirse en héroe. El problema para los italianos fue que tampoco encontraron la jugada capaz de romper el equilibrio. Mucho esfuerzo, poca recompensa.
Después del descanso, Arsenal volvió a tomar la iniciativa y se acercó cada vez más. Napoli resistía como podía y también movió piezas para intentar cambiar el rumbo del partido. Alex Meret, que había sido importante en la primera mitad, dejó su lugar a Vanja Milinković-Savić, mientras los ingleses seguían acumulando presencia cerca del área.
Y cuando parecía que la noche iba camino a terminar en empate, apareció Ødegaard. A los 75 minutos, recibió en las cercanías del área, se acomodó y sacó un zurdazo que primero encontró el palo y luego la red. Golazo, 1-0 y problema resuelto. Bueno, casi: todavía quedaban quince minutos y Napoli tenía que lanzarse con todo en busca del empate.
Los locales intentaron reaccionar, y Arsenal tuvo que retroceder algunos metros para proteger la ventaja. La tensión creció en los minutos finales, aunque el equipo inglés logró mantener el resultado. Incluso Kai Havertz llegó a marcar sobre el cierre, pero el tanto fue invalidado por posición adelantada. El 1-0 resultó ser definitivo y Arteta pudo celebrar un debut europeo que, sin ser brillante, fue tremendamente efectivo.
Para Arsenal, llevarse los tres puntos de Nápoles representa un comienzo ideal en una competición en la que vuelve a presentarse como uno de los candidatos, después de haber sido subcampeón la temporada pasada. El equipo todavía tiene aspectos que mejorar, especialmente en la definición, pero demostró que también puede ganar cuando el partido exige paciencia y concentración. Para Napoli, en cambio, queda la frustración de haber resistido durante gran parte del encuentro sin lograr convertir sus momentos favorables en algo concreto.
Ahora ambos deberán regresar rápidamente al fútbol doméstico. Arsenal visitará al Sunderland el 12 de septiembre por la Premier League, mientras que Napoli recibirá al Bologna el 13 por la Serie A. Después, habrá que mirar nuevamente hacia Europa: Arsenal recibirá al Lille y Napoli visitará al Villarreal en la próxima jornada de Champions.












