


LA MANNSCHAFT PROFUNDIZA SU CRISIS MUNDIALISTA

Esta vez no fue en la fase de grupos, sino en los nuevos dieciseisavos de final, donde cayó por penales frente a Paraguay tras igualar 1-1 y volvió a quedar lejos de estar entre los mejores de una Copa del Mundo. El equipo de Julián Nagelsmann había comenzado el torneo con una actuación que inyectaba ilusión. En su debut, aplastó 7-1 a la debutante Curazao mostrando todo su potencial ofensivo. Nmecha abrió el camino, Schlotterbeck se hizo gigante en el juego aéreo y Havertz, Musiala, Brown y Undav completaron una goleada que parecía anunciar el renacimiento de la Mannschaft. Incluso, pese a la diferencia de jerarquía, el conjunto teutón fue elogiado por la intensidad con la que jugó durante los noventa minutos.
En la segunda presentación, llegó una prueba mucho más exigente. Costa de Marfil sorprendió al golpear primero, pero Alemania mostró jerarquía para reaccionar. Dio vuelta el resultado, ganó 2-1 y aseguró de manera anticipada su clasificación a los dieciseisavos de final. El equipo mostró carácter, variantes ofensivas y la sensación de que, cuando encontraba los momentos, podía lastimar a cualquier rival.
Sin embargo, cuando todo parecía encaminado, en la última fecha del Grupo E, cayó 2-1 frente a Ecuador, que tuvo su reedición del cruce del Mundial 2006. Sané adelantó rápidamente a los europeos, pero el Tri reaccionó, encontró el empate por intermedio de Ángulo y terminó llevándose el triunfo gracias a Plata. Alemania dominó por un largo momento el encuentro, generó situaciones y hasta tuvo un penal que fue anulado por el VAR, pero nunca logró recuperar la contundencia de sus primeras presentaciones. La derrota no comprometió la clasificación, pero sí dejó dudas de cara a la fase eliminatoria.
Esas dudas terminaron haciéndose realidad frente a Paraguay. En un partido áspero y muy disputado, la Albirroja golpeó primero antes del descanso. Alemania reaccionó rápidamente en el complemento gracias a Havertz y, desde ese momento, monopolizó la pelota y las situaciones de peligro. Gill se convirtió en figura y la defensa paraguaya resistió cada pelota aérea, mientras que un gol de Tah fue anulado por el VAR en el alargue.
En los penales, la historia volvió a darle la espalda a la Mannschaft. Gill contuvo los remates de Havertz y Woltemade, Tah desperdició el suyo y Canale convirtió el penal decisivo para sellar una clasificación histórica de Paraguay. Del otro lado quedaron la frustración y el silencio de un seleccionado que había llegado como candidato y volvió a quedarse con las manos vacías.
El recorrido alemán arrancó el Mundial mostrando una versión dominante, ofensiva y convincente, que fue perdiendo dominancia y solidez a medida que avanzó el torneo. La falta de eficacia en los momentos decisivos, algunos errores defensivos y la imposibilidad de resolver partidos cerrados volvieron a condenar a un seleccionado que hace casi una década busca recuperar el lugar que supo ocupar entre las grandes potencias del fútbol mundial.












