


VICTORIA CONTUNDENTE DE OKLAHOMA PARA QUEDAR A UN PARTIDO DE LA FINAL DEL OESTE

El comienzo del encuentro quedó marcado por una situación insólita. DeAndre Ayton, en el salto inicial, buscó la pelota con el brazo derecho y con su codo izquierdo, impactó la cara de Chet Holmgren. Esta acción fue vista claramente por los árbitros y cobraron una falta al primer segundo del partido. A pesar de ser un ida y vuelta constante, Oklahoma logró mantener una pequeña diferencia a lo largo del cuarto. Defendió mejor y atacó de manera muy ordenada, donde todos los jugadores eran parte de las transiciones y los sistemas. La pelota se movió por todo lo largo y ancho de la cancha, lo que les permitió encontrar tiros cómodos en el perímetro y en la zona pintada. Los Lakers, por su parte, plantearon un ataque más rápido y con muchos triples, pero no detuvieron de la mejor manera los ataques de los visitantes y el cuarto finalizó 31-25 a favor de los Thunder.
El equipo dirigido por J.J. Redick salió a disputar el segundo período decidido a cambiar las riendas del partido. Su segunda unidad respondió enormemente y contagió a su público. Lograron ajustar la defensa, correr mejor los contraataques y, a base de triples, poner el duelo a tan solo una posesión de diferencia. Rui Hachimura fue clave en esta respuesta: convirtió cuatro triples y no erró ninguno. Chet Holmgren, para Oklahoma, fue quien levantó a los suyos e hizo de todo: triples, rebotes, asistencias, volcadas y tapones. Sin embargo, el conjunto local jugó mejor, pasó al frente en el marcador, con un Luke Kennard encendido (ocho puntos y perfecto en tiros de campo), y ganaron el primer tiempo 59-57.
El campeón defensor de la NBA dominó los primeros compases del tercer cuarto, ya que consiguió un parcial de 17-6 a través de una defensa sólida de uno contra uno y transiciones veloces y precisas. Además, sacaron diez puntos de ventaja y comenzaron a jugar con el reloj de 24 segundos: posesiones largas y un ritmo de juego calmado, con Shai Gilgeous-Alexander al mando, quien aportó 19 unidades y ocho rebotes. LeBron James estuvo errático pero comprometido en asistir a sus compañeros y pelear los balones perdidos, debido a que el encuentro se puso físico y, por lo tanto, tuvo muchas faltas personales. Los Thunder cerraron mejor el período con dos bombas de tres, una de Isaiah Joe y la otra de Cason Wallace, para llegar a los últimos 12 minutos de juego 90-79 arriba en el marcador.
Oklahoma sostuvo el control del partido y reafirmó su liderato con más lanzamientos desde el perímetro, esta vez por medio de Ajay Mitchell y Luguentz Dort, y con contragolpes rápidos que terminaron en una volcada de Isaiah Hartenstein y otra de Alex Caruso. Los Lakers no consiguieron mantener el ritmo del plantel dirigido por Mark Daigneault y comenzaron a alejarse en el tanteador. La lluvia de triples no cesó en todo el cuarto para los Thunder y, por ende, sellaron la victoria sobre los Lakers por 131-108, para quedar a un triunfo de barrer la serie y avanzar a la Final de la Conferencia Oeste.
El Juego 4 será el lunes, en el mismo estadio, a las 23:30 (hora Argentina).





SAN ANTONIO REACCIONÓ A TIEMPO Y CONSIGUIÓ UNA VICTORIA VITAL PARA SEGUIR CON VIDA EN LAS FINALES







