


UN CERO QUE VALIÓ POCO Y UNA SIESTA EN EL COLOSO

El partido empezó torcido y siguió igual. A los 4 minutos, Giannetti sintió una molestia y Kudelka tuvo que quemar un cambio antes de acomodarse en el banco. Entró Cabrera y Newell's tuvo que rearmar la defensa sobre la marcha.
Desde ahí se vio la película de los dos. Newell's, con ganas pero sin ideas. Tuvo la pelota un rato, buscó con Guch y Mazzantti por afuera, pero el penúltimo pase siempre iba a contrapié. Su mejor momento fue con Cóccaro: un cabezazo que parecía gol y Losada voló para sacarla; después, un remate que se fue cerca y otra que el arquero del Granate manoteó al córner. Mucho esfuerzo, poca puntería.
Lanús, por su parte, fue un equipo que esperó y casi se lo lleva. Con Salvio muy contenido, con Marcich peleado con Russo por la banda y con Wlk muy aislado arriba, no generó tanto, pero tuvo las dos más claras: centro de Marcich, cabezazo de Wlk y atajada de Reinatti. Y, sobre el final, un tiro de Marcelino Moreno que el arquero leproso controló abajo. Entró Moreno, entró Valois, Pellegrino movió el banco buscando aire fresco, pero el partido nunca se destrabó.
Fue uno de esos 0-0 que no engañan: trabado, con 12 faltas por lado, sin un tiro que digas "era gol" y con Darío Herrera como espectador de lujo, después de una semana donde se habló más del operativo de seguridad que del fútbol.
A ninguno le sirve demasiado el punto, pero los mantiene vivos. Newell's ahora se va a Mendoza para un duelo clave contra Gimnasia, el lunes 12 a las 18:30 en el Legrotaglie, otro rival directo. Lanús vuelve al sur y recibe a Vélez el mismo lunes a las 16:00 en La Fortaleza, también necesitado de ganar para no caerse de la zona de clasificación.







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